domingo, 12 de febrero de 2012

Humanidad, igualdad, dignidad y respeto

Dice el psicoanalista y filósofo Erich Fromm que todo individuo lleva la humanidad en su interior y que la igualdad entre los hombres se debe recordar especialmente para evitar que uno se convierta en instrumento de otro.
Cuando indagas sobre el significado de humanidad aparecen varias acepciones y me quiero centrar en:
·         Condición de persona o ser humano.
·         Característica propia del ser humano.
·         Cualidad de la persona humanitaria.
·         Capacidad de sentir solidaridad, afecto, bondad, compasión o comprensión hacia las demás personas.
Esto me ha hecho recapacitar sobre una situación personal vivida hace poco, en la que tras muchos meses de pruebas, de citas con distintos especialistas, de protocolos de actuación y de 7 meses de lista de espera, llegó, por fin, el momento de afrontar la tan necesaria operación que eliminaría el dolor y permitiría seguir con la vida anterior, pero tras el preoperatorio, las 12 horas en ayunas previas a la operación, la organización familiar, la preparación psicológica, etc. todo se truncó, tras una hospitalización de varias horas a la espera de entrar en quirófano, aún no sabemos muy bien porqué, tuvimos que aceptar una prueba extremadamente dolorosa, sin anestesia ni sedación de ningún tipo y a día de hoy,  tras varias semanas, totalmente inútil.
Si bien todos nosotros tendríamos que anteponer la humanidad a muchas otras cualidades y ejercerla a toda costa, aquellos profesionales que día a día atienden personas paralizadas por el miedo pues su salud se ve mermada,  el dolor les aqueja, la incomprensión de lo que les ocurre les limita, tendrían que hacer un uso excepcional de esa HUMANIDAD y derramarla a raudales sobre esos pacientes aterrorizados, necesitados de comprensión, de bondad, de afecto, de solidaridad, de información, si bien, la solución a sus problemas puede o no ser posible, lo que sí es viable y exigible a toda costa, es que sean tratados con la máxima dignidad y respeto a su particular situación.
¿Acaso no somos todos humanos?, ¿no sangramos y sufrimos de igual manera?, ¿no nos aquejan miedos similares?
Quiero pues recordar al colectivo sanitario que ellos más que nadie deben de ser personas humanitarias pues a pesar de que reciben contraprestaciones dinerarias por su encomiable labor, deben de integrar que no es un mero trabajo lo que llevan a cabo, es una materialización de esa humanidad, que es condición inherente del ser humano, y de no ser capaces de hacerlo deberían de valorar el dedicarse a otra profesión dónde no sea tan necesaria.
Cualquier médico, enfermera, sanitario o profesional de la sanidad, puede cualquier día estar sentado como paciente frente a otro colega y experimentar entonces ese miedo del que hablaba y que hace que no seas capaz de preguntar ni de entender lo que te dicen y por ende sentirte perdido y solo ante ese entramado burocrático de falta de información y humanidad.
El colectivo profesional de la sanidad está formado por personas y no por dioses como parece ser en muchas ocasiones, somos nosotros como pacientes los que les conferimos esa divinidad pues depositamos en ellos nuestras esperanzas y rezos dejando que el miedo a la ira divina nos acalle y paralice.
Espero que este pensamiento en voz alta, y que seguro que muchos de vosotros compartís, sirva como elogio para aquellos profesionales que practican su humanidad para con sus pacientes y de reflexión para aquellos que se han desviado de su misión vital, el ser humanitarios.

lunes, 2 de enero de 2012

La vida es lo que es...

“Guárdame de la ingenua fe en que todo ha de salir bien en la vida. Concédeme el sobrio conocimiento de que las dificultades, derrotas, fracasos y reveses son un natural añadido a la vida que nos hace crecer y madurar”.
Antoine de Saint-Exupéry
Esta cita del autor de “El principito” me ha parecido inmejorable para ilustrar este principio de año, en que desearía que todos fuésemos capaces de comprender que las dificultades a las que día a día tenemos que hacer frente no son otra cosa que una magnífica oportunidad de crecimiento y que deben de ser aprovechadas como tal.
El otro día me comentaba un amigo, que la vida no es de color de rosa, que las cosas no son tan fáciles ni maravillosas como dejaba entrever en algunas entradas de mi blog, y desde luego, nada más lejos de mi intención que el mostrar una fantasía sobre una vida perfecta y bucólica, desde luego que no.
La vida es lo que es, desiertos y oasis, momentos de felicidad y alegría que se deben atesorar y periodos de dificultad, tristeza y angustia que se deben de superar y aprovechar como experiencia vital pues de ello depende el que crezcamos como personas, el que seamos mejores padres, amigos, hermanos, más resilientes, con más experiencia y en definitiva que consigamos vivir una vida plena llena de momentos buenos y no tan buenos, pero al fin y al cabo una vida, nuestra vida, la que nos hemos forjado, la que deseamos vivir.
Las cosas nunca son como son. Siempre son lo que uno hace de ellas. Jean Anouilh

            






 Solo se puede ver correctamente con el corazón; lo esencial permanece invisible para el ojo.
Antoine de Saint-Exupéry

martes, 6 de diciembre de 2011

Ser, sentir, estar

Hoy, he cruzado ríos y montañas, he bajado pendientes escarpadas, he reído y gritado como un niño, he disfrutado y me he emocionado con cada nuevo paisaje, con cada flor, con cada brizna de hierba.
Me acompañaba un gran maestro, el mejor de todos. Él me ha enseñado a disfrutar de todo eso, con su capacidad para emocionarse, con su risa fácil, con su sensibilidad.
No hay pasado ni futuro, solo existe el momento y el lugar en el que estás y si no eres capaz de disfrutarlo plenamente te estás perdiendo lo más importante, te estás perdiendo tu vida.
No importa que sea en una montaña, o en el salón de tu casa, en un aula o en el trabajo, no importa realmente donde estés, lo importante es que estés y que aproveches lo que en cada momento se te ofrece, que lo vivas intensamente.
¡¡¡¡Que seas, que sientas y que estés!!!!!
Así es como vive mi pequeño gran maestro de 6 años, sintiendo cada sensación, alegrándose con cada nuevo descubrimiento, entristeciéndose con cada decepción.
VIVIENDO PLENAMENTE CADA MOMENTO, EMOCIONÁNDOSE Y SINTIENDO CADA SEGUNDO DE SU EXISTENCIA.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Permitidme que sea vuestra emocionadora personal a través de estas palabras…

Permitidme que os emocione y abra esa caja que todos tenemos en nuestro interior…
¿Os habéis parado a pensar la increíble potencia de las emociones?
Las emociones son un recurso innato en las personas, que nos han permitido, a lo largo de la historia de la humanidad, adaptarnos al medio y propiciar la supervivencia de la especie.
Las emociones controlan a nivel fisiológico el funcionamiento de nuestro cuerpo, son capaces de alterar el ritmo cardíaco, la respiración, la segregación de jugos gástricos y un montón de cosas más en las que no voy a incidir hoy.
Una emoción, puede paralizarnos o darnos alas o puede generar un estado en el que no sintamos dolor y seamos capaces de desarrollar una fuerza sobre humana. Pueden bloquear el pensamiento cognitivo y hacernos actuar de una forma irracional o mejor dicho fuera de lo que consideramos habitualmente normal.
El otro día escuchaba una noticia sobrecogedora, un señor iba en su coche con su hijo de tres años y cayó a un barranco, fue encontrado por un campesino que llamó al 112. Desde el accidente hasta el rescate, ¡¡trascurrieron 20 horas!!. El padre murió en ese intervalo de tiempo pero el pequeño consiguió sobrevivir, tan solo tenía heridas leves.
Soy madre, e imagino que muchos de vosotros también lo seréis (padres o madres) o si no, seréis capaces, como seres humanos que sois, de echar mano de ese sentimiento de protección para poneros en situación y ser capaces de entender lo que trato de explicaros.
El niño iba sentado en su silla, atrás, y el padre en el asiento del conductor, el equipo de rescate, encontró al padre, ya sin vida, en la parte trasera del coche, abrazando a su pequeño.
Podéis imaginaros la emoción que embargaba a este padre y la increíble fuerza interna a la que tuvo que recurrir para, herido de muerte, contusionado, dolorido, ensangrentado  y desfallecido, trasladarse a la parte trasera, abrazar a su hijo, protegerlo de las inclemencias y darle una oportunidad de supervivencia hasta que llegara alguien a ayudarlos.
¿Podéis imaginaros esos segundos, minutos, horas?
¿Podéis recrear esa lucha por conseguir sobrevivir un poco más y poder tranquilizar a ese, vuestro hijo, y abrazarlo con fuerza, y trasmitirle vuestro amor, y propiciarle una oportunidad, y decirle y contarle mil historias, y besarlo y sentirlo un poco más y… despediros de él?
Ese es el poder de las emociones, impresionante, imparable, invencible y al parecer… olvidado en algún rincón de nuestra memoria.
Dejad que las emociones os embarguen, compartidlas y aprovechad la energía que de ellas emana, sed humanos.
EMOCIONAROS!!!!!!! No hay nada que os haga sentir tan vivos.

domingo, 2 de octubre de 2011

¿Qué se siente al vivir una novela?

Me encantan las novelas de Vázquez Figueroa, siempre me han apasionado y esta pregunta sacada de una de ellas me ha hecho pensar…
El protagonista respondía: “Lo que siente todo el mundo, porque de un modo u otro cada ser humano vive su propia novela, son los sentimientos personales lo que proporcionan intensidad a la vida, no la pura ficción”
Y no puedo estar más de acuerdo con esta frase. En muchas ocasiones encontramos apasionante la vida de alguien que conocemos sin pensar que la nuestra también es una vida apasionante dónde las haya.
Hay gente que se levanta por la mañana dispuesta a sacarle el jugo a la vida, a exprimirla, a vivirla con todo su ser, esa es la gente que vive una vida de novela y no porque le ocurran cosas extraordinarias sino porque convierte lo mundano en excepcional, porque vive cada segundo como un regalo, porque no se conforma con la mediocridad, porque a todo le encuentra sentido y en todo lo que hace pone el alma.
¿Eres tú de aquellos que le ponen pasión e intensiada a su vida?

lunes, 1 de agosto de 2011

Estoy sintiendo, luego estoy vivo

Seguro que has oído/visto a un niño reír  a carcajada limpia

Seguro que has oído/visto a un niño llorar desesperadamente

Ponen en ello toda su energía, todos sus sentidos, sienten la risa en todas sus células, sienten la tristeza o desesperación en todo sus ser.

¿Y los adultos? ¿Y tú? ¿Cuánto hace que no experimentas una sensación o sentimiento con esa plenitud?

A medida que crecemos, ¿vamos atrofiando los sentidos?, ¿los vamos encajonando, limitando, camuflando, descafeinando?

Tenemos hambre, rápidamente la saciamos. Estamos de bajón o tristes, nos vamos de compras o a tomar unas copas?. Estamos contentos,  ¿y qué  hacemos? Nos vamos de compras o a tomar unas copas. Sí, es cierto, es algo muy genérico, pero muy pocos se observan, se paran a sentir, a que les invada, a que les llene. ¡¡¡A DISFRUTARLO!!!

Generalmente, de forma casi automática, pasamos a otra cosa y punto.

¿Estamos atrofiando los sentidos, la capacidad de sentir?

Me decía el otro día una de las tan interesantes personas que viven en este mundo: “hoy en día…CONSUMIMOS, ya no SENTIMOS”.

Somos consumidores de las sensaciones que nos vende el marketing. Esos fantásticos anuncios que NO venden productos sino, formas de vida, sentimientos, sensaciones y que luego… nos decepcionan porque no las sentimos o no las vivimos como parece que mostraba el anuncio.

Esta persona me señalaba la moto que tenía aparcada en la puerta y me relataba, con pasión, con sentimiento, con todo su cuerpo lo que sentía al dar una vuelta con ella los domingos. Me decía… “siento el viento en la cara, en los brazos…siento los distintos aromas, veo como pasa el paisaje a mi alrededor, noto las vibraciones del motor, siento el frío, los rayos de sol, siento mi respiración, oigo el motor, oigo más allá, es que… lo veo todo en tecnicolor”.Siento algo indescriptible”

Estoy segura de que así es porque, me lo transmitía al relatarlo.

Cuántas cosas hacemos y no las sentimos. Cuántas sensaciones y sentimientos diluidos en el pasar de nuestra vida.

¿Qué sientes ahora? 

Sumérgete en ti mismo y disfruta de tus sensaciones, de tus sentimientos y descubrirás que estás vivo, que el tiempo no pasa, que lo que pasa es la vida y la única seguridad de que estás vivo es que sientes cada instante, cada sentimiento, cada sensación, tanto buenas como  las malas.

lunes, 25 de julio de 2011

Sobre Desiertos y Oasis... NO TE DETENGAS

Me ha gustado tanto, me ha llegado tan hondo que solo puedo que compartirlo íntegro y que cada cual lo lea, lo sienta y lo interiorice según crea.
 
Sobre Desiertos y Oasis... NO TE DETENGAS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

Atribuida a Walt Whitman