Al nacer se nos otorga un regalo maravilloso, toda una vida para ser nosotros mismos, desarrollar nuestras potencialidades, experimentar, aprender, crecer y por supuesto, errar, equivocarnos y aprender de los errores.
Lo que a priori parece una inmensidad de libertad y posibilidades empieza a cambiar en nuestros primeros días de vida: no llores, no tires los juguetes, no debes de eludir un beso, sonríe a esta señora tan agradable que te pellizca la mejilla, gritar no está bien, tu padre dirá tacos pero tú no tienes que hacerlo…
Crecemos y cada vez las paredes de la caja en la que nos han metido son más rígidas y asfixiantes: tienes que estudiar inglés por narices, no me gusta que hagas esto o lo otro, no debes ir con ese amigo, deberías estudiar esta o aquella carrera que es lo que tiene futuro, pero si tú no sirves para eso, compórtate como es debido, que pensarán si haces eso…
Cuando nos damos cuenta… estamos encerrados en una caja construida por las realidades, pensamientos, expectativas, deseos y creencias de otras personas.
Muchas de estas creencias y limitaciones son fruto del amor y el más loable de los sentimientos de protección hacia nosotros pero se han convertido en muros inexpugnables que nos coartan y limitan porque las hemos asimilado y asumido como nuestras.
Creo firmemente en la potencialidad del ser humano y en que descubrir las carencias o limitaciones propias es una oportunidad de focalizarse en eliminarlas o por lo menos minimizarlas pero, cómo podemos descubrirlas si ni tan siquiera nos damos la oportunidad de experimentar, equivocarnos y aprender de nuestros errores.
Cuantas cosas hemos dejado de hacer porque nos han predispuesto a que eso no es para nosotros o no nos conviene o no tenemos capacidad para ello o no está bien visto o no le gustaría a… o no sería lo acertado o seguro que nos abocaría al fracaso o… y podría seguir con miles y miles de expresiones que nos han machacado día tras día y que nos limitan y aprisionan.
Ese pensamiento o creencia que te lo ha impedido ¿es verdad?
¿Tienes la certeza absoluta de que es verdad?
¿Ese pensamiento está basado en tu propia experiencia o alguien bien o mal intencionado te lo ha impuesto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario