domingo, 13 de marzo de 2011

La zona de confort

A pesar de que la vida misma es cambio constante, que desde que nacemos nos enfrentamos a una evolución sin freno, que  nuestro mismo cuerpo cambia día a día a pesar de todo ello, no hay cosa que nos produzca más pavor y nos paralice más que las situaciones nuevas, los cambios de trabajo, de colegio, de ciudad, de…. y es que nos sentimos cómodos en aquello que se ha convertido en una rutina, en aquello que controlamos, en aquello que no nos depara sorpresas y es previsible.
Algunos autores se refieren a esta situación controlada como “la zona de confort” y es que en ella nos sentimos protegidos, dueños y señores, no hay sobresaltos, todo está en su sitio, es fácil moverse y prever lo que va a acontecer.
Pero no se puede avanzar, ni crecer, ni evolucionar si no nos enfrentamos a esas barreras que hemos levantado alrededor de nuestra “zona de confort” y es que cualquier cambio implica riesgo, incertidumbre, no control y eso nos aterroriza y paraliza así que ante cualquier situación nueva nuestro cerebro empieza a lanzar mensajes:
¡Uf… eso no funcionará!
¡Esa nueva situación, no te beneficia!
¡Demasiado peligroso!
¡Seguro que al final es un fracaso!
Y así hasta que abandonas el nuevo proyecto y te vuelves a lo que conoces y te resulta cómodo.
¿Cuántas veces has oído a tu cerebro lanzar mensajes de este tipo? Y ¿Cuántas veces lo has desoído y te has lanzado, te has arriesgado, lo has intentado?
No hay peor fracaso que no intentarlo.

5 comentarios:

  1. Pues habrá que trabajar para que los pensamientos derrotistas no nos impidan arriesgarnos y evolucionar, ¿verdad?

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Y lo más curioso, desde mi punto de vista, es que no eres tú sólo el que te reprimes esas opciones, también el 90% de la gente que tienes alrededor te aconseja en contra de que experimentes cualquier cambio!!!!
    Nos da miedo intentarlo....y más todavía que lo intenten los demás...no sea que les salga bien...

    ResponderEliminar
  4. En cualquier caso, se puede ser feliz siendo conformista. Hay una época para cambios y otra para asentamientos en la "zona confort". No todo el mundo, ni siempre se es feliz desafiándonos. Hay que saber hasta donde puede llegar cada uno....

    ResponderEliminar